1.12.2007

PROSOEMA No. 12 (12/01/2007)

A cincuenta años de su muerte
VIDA Y OBRA DE UN POEMA
LLAMADO “GABRIELA MISTRAL”



Gabriela Mistral (1889-1957) fue el pseudónimo de Lucila Godoy Alcayata, quien nació en la ciudad de Vicuña, el 7 de abril de 1889. Sus padres fueron Juan Jerónimo Godoy Villanueva, profesor, y Petronila Alcayaga Rojas, modista. Fue bautizada en la parroquia de Vicuña con el nombre de Lucila de María. Su padre ejercía como maestro en la escuela de La Unión (hoy Pisco Elqui).
En 1904, a la edad de 15 años, Lucila Godoy fue nombrada ayudante en la Escuela de La Compañía Baja. Ese mismo año comenzó a entregar sus colaboraciones al diario El Coquimbo.
Un año más tarde, aparecieron sus primeros textos poéticos en los periódicos El Coquimbo de La Serena y La Voz de Elqui de Vicuña. En 1908 se desempeñó como maestra en la localidad de La Cantera. Ese año figuró en la antología Literatura Coquimbana de Luis Carlos Soto Ayala, quien le dedicó un breve estudio y seleccionó tres de sus prosas poéticas: “Ensoñaciones”, “Junto al mar” y “Carta íntima”. El 23 de julio apareció publicado el poema “Del pasado”, con la firma de Gabriela Mistral. Fueron estas publicaciones “un tanto paganas y algo socialistas”, según el capellán de la Escuela Normal de La Serena, las que le impidieron ingresar a este establecimiento y así obtener su título de preceptora.
Años más tarde, rindió su examen, según se cuenta, parte en verso, en la Escuela Normal N°1 de Santiago, donde se le reconocieron los estudios y conocimientos adquiridos en la práctica escolar. Así, obtuvo el título de maestra primaria. Fue nombrada profesora en un modesto barrio, en el sector oeste de Santiago. Por ese tiempo, el diario El Coquimbo publicó su trabajo “Ventajoso canje”, en el cual destaca la importancia de contar con una ley de instrucción primaria obligatoria, lo que demuestra el enorme interés de la escritora por la educación de su país.
Mistral residió en la localidad de Coquimbito, (Los Andes) donde escribió la mayoría de los poemas que dieron forma a su libro Desolación, obra que la proyectó como poeta de relevancia internacional. Desde esta localidad envió a Santiago sus famosos “Sonetos de la muerte”, bajo el mismo pseudónimo de Gabriela Mistral y que el 22 de diciembre de 1914 obtuvieron la más alta distinción en los Juegos Florales, organizados por la Sociedad de Artistas y Compositores.
A partir de esos años, comenzó a colaborar con un importante número de trabajos literarios en los libros de lectura del educador Manuel Guzmán Maturana. Pedro Aguirre Cerda la nombró profesora de Castellano y directora del Liceo de Niñas de Punta Arenas, donde permaneció hasta 1919. En Punta Arenas, puso término a su primer libro de poemas: Desolación. Su obra comenzó a ser reconocida a nivel internacional.
En 1920 fue trasladada a Temuco, con igual cargo. Allí conoció al joven Neftalí Alfonso Reyes Basoalto (Pablo Neruda).
El 23 de junio de 1922, Gabriela Mistral viajó a México en el vapor Orcoma, acompañada de Laura Rodig como secretaria, aceptando la invitación del gobierno de México para colaborar en los planes de la reforma educacional y en la creación de bibliotecas populares. La invitación oficial le fue extendida a instancias del Ministro de Educación de México, el poeta José Vasconcelos. Este mismo año y bajo los auspicios del director del Instituto de Las Españas de Nueva York, Federico de Onís, se publicó la primera edición de Desolación.
En 1923 apareció en México Lecturas para mujeres. En 1924 viajó por Estados Unidos y Europa. En España se publicó su segundo libro de poemas: Ternura. Gabriela regresó a Latinoamérica y se radicó algunos meses en Chile. En Vicuña, su ciudad natal, las autoridades de la época la declararon Hija Ilustre. En 1930 visitó los Estados Unidos. Allí dictó numerosas conferencias. Luego viajó a Centroamérica y ofreció conferencias y clases en Puerto Rico, Cuba y Panamá.
En 1932 inició su carrera consular. Fue nombrada cónsul particular de libre elección. Comenzó en Génova, pero no ejerció su cargo al declarar su posición antifascista. En 1938 inició una nueva gira por América Latina. En Buenos Aires y a instancias de su amiga Victoria Ocampo, publicó su tercer libro Tala. Regresó a Estados Unidos y se radicó un tiempo en Florida. Viajó a Nueva York como huésped de la Unión Panamericana.
En 1939 surgió el interés por su candidatura al Premio Nóbel. Se prepararon traducciones de su obra.
Entre los años 1941 y 1945 se instaló en la ciudad de Petrópolis (Brasil). Aquí se suicidaron sus grandes amigos Stefan Zweig y la señora de éste en 1942 y un año más tarde su sobrino Juan Miguel. En 1945, estando en Petrópolis, Gabriela Mistral recibió la noticia de que se le había otorgado el Premio Nóbel de Literatura para ese año, en virtud a los méritos de la obra literaria y magisterial de toda una vida. El 18 de noviembre se embarcó con destino a Suecia para recibir el galardón.
Hjalmar Gullberg, secretario de la Academia Sueca, en su discurso de entrega del premio, expresó: “Gabriela Mistral proyectó su amor maternal sobre los niños a los cuales instruía. Para ellos había escrito sus sencillas canciones y esas rondas reunidas en Madrid en 1924 bajo el título de Ternura. Contrastando con la patética emoción de Desolación, Tala expresa la calma cósmica que envuelve a la tierra sudamericana, cuyo aroma llega hasta nosotros. Henos aquí de nuevo en el huerto de la infancia, de nuevo los íntimos diálogos con la naturaleza y las cosas... Señora Gabriela Mistral: habéis hecho un viaje demasiado largo para un discurso tan corto... Para rendir homenaje a la rica literatura iberoamericana es que hoy nos dirigimos muy especialmente a su reina, la poetisa de Desolación, que se ha convertido en la grande cantadora de la misericordia y la maternidad”.
Regresó a Estados Unidos donde recibió numerosos honores; pronto se embarcó en Nueva York rumbo a Nápoles. En 1951, en Chile se le otorgó el Premio Nacional de Literatura.
En Chile, en 1954, la Editorial Del Pacífico publicó su cuarto libro: Lagar. Luego de una prolongada enfermedad, en el hospital de Hemsptead, Nueva York, Gabriela Mistral falleció el 10 de enero de 1957. Póstumamente aparecieron sus libros de poemas: Motivos de San Francisco en 1965; Poema de Chile en 1967 y Lagar II, entre otros.
De su poesía se puede decir, coincidiendo con lo que expresara Gastón von dem Bussche, que es una búsqueda de la dimensión “total” de cuanto canta. Las experiencias básicas que la provocan -el sentimiento del amor, la significación del mundo y sus elementos, el sentimiento de la muerte-, persiguen indudablemente- a través de las vivencias temporales- la sensación de la eternidad. O como le señaló magistralmente Federico de Onís: “El sentimiento cardinal de la poesía de Gabriela Mistral es un anhelo religioso de eternidad”.
El fondo documental de Gabriela Mistral se encuentra en el Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional. Compuesto por 562 piezas incluye manuscritos de poesía y prosa, cuadernos, libretas de apuntes y cartas.

Tomado de la siguiente dirección electrónica:
http://www.memoriachilena.cl/mchilena01/temas/index.asp?id_ut=gabrielamistral(1889-1957)

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CUATRO POEMAS PARA LA INFANCIA
Gabriela Mistral























Doña Primavera

Doña Primavera
viste que es primor,
de blanco, tal como
limonero en flor.

Salid a encontrarla
por esos caminos.
¡Va loca de soles
y loca de trinos!

Doña Primavera
de manos gloriosas,
haz que por la vida
derramemos rosas.

Rosas de alegría,
rosas de perdón,
rosas de cariño
y de abnegación.


¿En dónde tejemos la ronda?

¿En dónde tejemos la ronda?
¿La haremos a orillas del mar?
El mar danzará con mil olas
haciendo una trenza de azahar.

¿La haremos al pie de los montes?
El monte nos va a contestar.
¡Será cual si todas quisiesen,
las piedras del mundo, cantar!

¿La haremos, mejor, en el bosque?
La voz y la voz va a trenzar,
y cantos de niños y de aves
se irán en el viento a besar.

¡Haremos la ronda infinita!
¡La iremos al bosque a trenzar,
la haremos al pie de los montes
y en todas las playas del mar!


Hallazgo

Me encontré a este niño
cuando al campo iba:
dormido lo he hallado
en unas espigas...

O tal vez ha sido
cruzando la viña:
al buscar un pámpano
topé su mejilla...

Y por eso temo,
al quedar dormida,
se evapore como
la helada en las viñas...


Todo es ronda

Los astros son ronda de niños
jugando la tierra a mirar...
los trigos son talles de niñas
jugando a ondular... a ondular...

Los ríos son rondas de niños
jugando a encontrarse en el mar...
las olas son rondas de niñas
jugando este mundo a abrazar...


Textos tomados de www.edicionesdelsur.com

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